Otras cosas

A la puerta del sol con benditas horas fumando, un juego de música movía los vaivenes. En el centro de aquella escena, de sonidos atónitos o repentinos de majestuosidad, un mundo sin arpones de muertes y deseos. En los albores de la época pasada, allá por el 1900 y tanto casi incluso terminando pero al filo de locuras, cuando un animal errado corre por la avenida a la velocidad del tiempo.

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